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La 349: La inquisición de la cultura cubana

Updated: Jan 31, 2019


Alexis Somoza |


Desde los primeros años del triunfo de la Revolución Cubana hubo mucha expectativa entre los artistas e intelectuales sobre el papel que jugarían en el nuevo diseño político y como tenían que colocarse.

La Revolución emergente no tardo en dejar claro que soñaban con una nueva relación con el arte y la cultura y que apostaban por un arte didáctico, ideologizante , educativo y fundamentalmente comprometido con la nueva utopía.


En 1961 Fidel Castro en las famosas “Palabras a los intelectuales” traza los cimientos de la revolución cultural que se avecinaba. Aquí hiperboliza a la Revolución como la obra máxima, la madre de todas las creaciones y legitima el concepto del intelectual comprometido con la gran obra histórica y descalifica la clásica concepción del intelectual como conciencia critica de la sociedad y como núcleo de poder social independiente.


El Antiintelectualismo poco a poco termina militando en filas con el populismo y es en 1968 en el “Congreso de Educación y Cultura” donde queda ya definido que lo que importa en realidad es una estética comprometida con la construcción de la tarea Socialista-Comunista.


La propia tensión creciente entre el populismo y el intelectualismo obligo al Estado en este Congreso a cuestionar la autonomía de las artes y de los creadores frente al poder político. Se oponían a la idea del artista o el intelectual como grupo de poder independientes con reglas propias y con una visión de la realidad no militante. Se cocinaba la idea de que los creadores (fundamentalmente escritores, artistas plásticos,cineastas y periodistas) si fueran conciencia, pero no critica, sino, activistas o cómplices de los nuevos sueños sociales que ya dibujaba el utópico poder político.


En los subsiguientes años, desde 1969 a los años 70s, se promovieron autenticas formas de creación artísticas acordes con el diseño oficial trazado, como la literatura policíaca, el testimonio ,la poesía revolucionaria ,el realismo pictórico,los didácticos y triunfalistas noticieros de cine y la canción protesta mejor conocida como “Nueva Trova”Promovieron la proletarización de buena parte de la creación y la cultura se masifico hasta donde se pudo.El pueblo se convirtió también en fuente de creación artística capaz de generar un arte de nivel y auténticamente comprometido con el funcionamiento del sistema.

Esta idea sedujo a importantes figuras del arte y las letras que abandonaron las líneas del intelectualismo para pasar a las lineas del anti intelectualismo. Surgieron nuevos creadores de las filas del arte popular y de otros sectores de la sociedad,(como por ejemplo del el Ejercito), que no arrastraban el lastre y las poses intelectualistas. Es conocida la suerte que corrieron intelectuales y artistas que no transigieron y no abrazaron esta euforia desde su discurso artistico.Como sabemos padecieron el olvido, la censura, el aislamiento en los campos llamados Unidades Militares de Ayuda a la Revolución(UMAP) y por ultimo el exilio.


Es a partir de este momento cuando el poder político se da cuenta que se puede direccionar el curso de la cultura hacia sus metas Revolucionarias.Que son dueños absolutos de los medios de comunicación (ya que los espacios alternos fueron cerrados),que poseen los espacios institucionales, los mecanismos de legitimación y por ende, que se consideran capaces de diseñar una estética revolucionaria priorizando un tipo de creación artística que ayudara a erradicar el intelectualismo y así evitarse dolores de cabezas presentes y futuros.


Así funciono la Revolución Cultural Cubana hasta hoy. Pero ,en los años 80s se da una de las crisis más agudas entre la institución y los creadores con el resurgimiento del Intelectualismo alentado por los aires de Glásnost que soplaban del Este Europeo y los síntomas visibles de desgaste interno y renace un tipo de arte critico, no cómplice, y militante pero no a la manera oficial y agudamente reflexivo a la vez sobre la realidad Cubana.


Este movimiento empezó en las artes Plásticas con la llamada “ Generación de los 80s”y se generalizo al resto de las manifestaciones.El poder era mucho más flexible, más abierto a entender lo que estaba sucediendo. Tenían cuadros con experiencia política para enfrentarlos.Por tanto se abrieron espacios experimentales para canalizar este nuevo intelectualismo, no se cerraron los espacios de discusión, hubo acceso a debatir ideas de este nuevo arte en algunos medios oficiales y el poder político a su máximo nivel se acerco al nuevo intelectualismo y trato de entender que estaba sucediendo.Era evidente que había susto por parte del poder, pero se sabia que algo importante se estaba gestando y decidieron en vez de pisarlo tratar de encausarlo.


Al final lo resolvieron de la mejor manera gracias a que le dieron un seguimiento acorde y descubrieron como agrietarlo .Aunque no escapamos de la censura, la represión, el monitoreo policial y el cierre de varias exposiciones y destituciones de funcionarios por ser cómplices de la causa de los artistas rebeldes, en este caso es valido resaltar que mantuvieron todo el tiempo canales de comunicación receptivos.


Estudiaron el nuevo fenómeno e identificaron las carencias comunes de todos los artistas. Abolieron los candados migratorios y le dieron riendas sueltas al mundo de lo prohibido. La institución estimulo los largos viajes para todos estos artistas. La institución legitimo oficialmente la obras de la mayoría de estos creadores y pasaron de ser rebeldes a vacas sagradas a través en sus espacios de legitimación como “La Bienal de la Habana” y la colección del Museo Nacional,La de la Fundación Peter Ludwig (en el caso de las artes plásticas )y fomentaron el acelerado mercantilismo dentro y fuera de la isla para que importara más el preciosismo contemplativo y la técnica en las obras dejando el criticismo en un segundo plano por no ser muy comercial.


A diferencia de esos gloriosos años 80s, después de 30 años y ya adentrados el siglo XXI, el oficialismo en Cuba ha mutado y estos nuevos gestores que le han sucedido a la desaparición física de Fidel Castro con la complicidad de viejos taimados Estalinistas han destapado una “Caja de Pandora” y han iniciado un grave conflicto al promover el decreto conocido como 349 para regular la producción y distribución del arte en Cuba.Han ideado un filtro para decidir quien está autorizado a producir y comercializar su arte y quien no.Aparte de su naturaleza meramente discriminatoria y de censura, esconde también el “Bochorno” que sufre la moral oficialista por los subproductos artísticos que están apareciendo con amplia aceptación popular como si la realidad social no fuera la madre de esa subcultura del “Bochorno”.


Hay que tener una miopía política y un desconocimiento social muy grande al tratar de desterrar ese autentico “Bochorno” artístico que sé está popularizando con decretos excluyentes.O los que redactaron esta ley no se creen también responsables de que exista una realidad hostil en la sociedad cubana que genera esas manifestaciones “Bochornosas”.


¿Será que consideran que pueden enfrentar la complejidad de la realidad socio cultural cubana con las viejas recetas Estalinistas de mano dura?


Vuelven a castigar, caricaturizar, desprestigiar, censurar y por ultimo exiliar a los patitos feos y priorizar a los dóciles artistas y géneros afines a sus patrones.Como si ese espantoso Reggaeton de nuevo tipo Cubano que esta de moda y el bajo nivel escolar de sus lideres, esa indiferencia frente a la trascendentalidad del arte que tienen, esa mala estética desafiante que no esconden, el mercantilismo que domina los sueños de todos los creadores , el marginalismo de su estética, el activismo critico irreverente que profesan, el resurgimiento del criticismo político desde nuevas tribunas del arte, el jubileo de la ramplonería, la insignificancia de sus textos, la banalidad de sus discursos, el cuentapropismo artístico como medio de supervivencia y estatus, la desacralización de los símbolos patrios, la visión de la institución como un estorbo inoperante, la ausencia de unas cuantas categorías artísticas en algunas creaciones, esa sensación de desierto ideológico, el creciente agotamiento de los géneros musicales y artísticos en general en Cuba, la concepción de la creación y distribución de el arte como algo simple y la convivencia constante con lo ordinario y el homenaje de la chabacanería son fruto de la desesperanza acumulada y fueran patrones importados de otra realidad ajena a la sociedad Cubana de la cual nos vemos obligados a protegernos con decretos.


No lo ven como el espejo de la acumulación de años de deformación de valores y por ende de involución ética y moral.


Lo ven como si un factor externo los hubiera contaminado con esta chatarra, con esa bazofia cultural.Solo un enemigo externo puede ser el culpable de este desorden y por tanto tenemos que echar mano de un filtro sanador y ese filtro ya tiene nombre : se llama La 349.


Contrariamente a la definición moderna del arte descrita por Foucault que concibe “el ejercicio del arte como una praxis de la libertad “en donde la cultura arriba cada vez más desrregularizada generando una forma de vida distinta donde se refuerza el Intelectualismo y el valor del arte como una zona de poder independiente en si que desarma a la ideologización como medio de sometimiento y enfatiza el papel critico del arte en la sociedad, la oficialidad cultural cubana crea una INQUISICIÓN CULTURAL que denota una incapacidad para sostener un dialogo con los artistas que ya habían experimentado en los 80s y les funciono.Demuestra que el Estado Cubano o sus nuevos gestores políticos no están aptos para enfrentar esta nueva ofensiva transformadora que sé está produciendo en la cultura .Es clara su impotencia para reconocer que la explosión de nuevos herejes y la recientes manifestaciones artísticas “Bochornosas” forman parte y un autentico reflejo de las zonas oscuras de la realidad social Cubana y por tanto son también legitimas.


La 349, no es una forma eficiente de sometimiento de esa irreverencia creciente y rebasa los limites del espacio donde se deben discutir estos asuntos del arte ya que coloca la discusión del mismo en manos de vigilantes, comisarios e inquisidores y jueces penales encargados de certificar y aplicar el decreto.


Cualquier tipo de Herejía artística que entra dentro de las clasificaciones emitidas por dicho decreto, llamase Reggaeton chabacano, activista estético-político, intelectual critico, artista por cuenta propia etc…. Automáticamente al aplicarse las sanciones se sale de las coordenadas de la discusión del arte y los castigos que plantea dicho decreto igualan al artista desobediente en el mismo plano que un delincuente común a nivel social y por tanto la definición de su sanción escapa de los bordes del mundo de la discusiones estéticas y se adentra en las normas del mundo penal.


Recordemos que el origen de las expresiones artísticas “bochornosas” está en la realidad social misma.Esos huecos negros sociales son la cantera de un arte “imprudente” para el moralismo oficialista.El artista o actor estético no es más que un intermediario entre la fuente de la creación (la realidad y o su circunstancia como decía Ortega y Gasset)y el consumidor.El valor del arte como reflejo y conciencia critica de la sociedad es incontenible aunque sus propios protagonistas no sean conscientes de esa fuerza.


Si el Estado Cubano desregularizara más la creación artística y fomentara una gradual desidiologización del arte y se dedicara a combatir y sanar esos huecos negros en la sociedad que son la cantera del llamado arte “bochornoso” no estuviéramos regresando a estas arcaicas practicas bolcheviques inquisidoras y no estuviéramos impugnando tan repugnante decreto.


Notas

1-DECRETO No. 349/2018: http://www.lajiribilla.cu/uploads/article/2018/847/Decreto-349.pdf

2-Inquisición: https://es.wikipedia.org/wiki/Inquisici%C3%B3n


Por: Alexis Somoza.

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