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LA PLÁSTICA JOVEN SE DEDICA AL BASEBALL

Updated: Apr 3, 2019

Los lirios del jardín |


Todo comenzó con el cierre de la exposición Artista melodramático, de René Francisco y Eduardo Ponjuán, como parte del proyecto Castillo de la Fuerza. Luego la viceministra y presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, Marcia Leiseca, fue destituida, y sobrevino la respuesta del campo artístico, que logró poner aun más nervioso al aparato partidista -y a su piloto ideológico Aldana-, por la repercusión internacional que podría (y de hecho llegó a) alcanzar, gracias a corresponsales de la prensa extranjera que comenzaron a reportar los gritos del terreno estético, que resonaban fuertemente en los pabellones de la caverna política.

En uno de los gestos más desconcertantes y agudos de la Historia del Arte cubano bajo la revolución (y antes, sólo comparable con la expo de acera que escenificó Carlos Enríquez frente al Liceo de Calzada en los 50), protestamos simbólicamente realizando un juego de pelota con el irónico titulo de La plástica joven se dedica al Baseball, en el estadio José Antonio Echeverría, lo cual hizo dificil que el gobierno nos prohibiera la acción. ¿Qué argumento podían esgrimir para censurar un sano juego de pelota?. No está claro aun a quién se le ocurrió la idea del juego, pero esta delineaba un hipotético escenario en que ya era imposible hacer cualquier exposición y todos los artistas se dedicaban a practicar el deporte nacional, como vía de expresión estética, recurriendo a un concepto de obra no objetual -u obra de actitud- cuyos signos expresivos son complementados por el contexto y por los suplementos verbales de los jugadores, dentro de un discurso sociológico para el que habríamos estado calentando el brazo durante toda la década.

Abdel Hernández con su capacidad de liderazgo natural fue el que se encargó de implementar la idea, y también de lidiar con el aparato político-policial, personificado por Carlos Mas Zabala, del Departamento ideológico del PCC, y con el invisible Fredy, oficial de la Seguridad que, según la jerga al uso, "atendía" a los artistas plásticos -el policía convertido en una especie de médico de la familia cultural, presuntamente aquejada de algún grave padecimiento político-ideológico. En esos días fueron numerosas las llamadas telefónicas de ambos personajes a Abdel. El mensaje siempre era "piensen muy bien lo que van a hacer, porque al menor gesto contrarrevolucionario pueden ir de cabeza a la cárcel y hasta puede correr la sangre".

Pedro Vizcaíno diseñó un cartel que incluía la figura de un bateador al que cantaban "Out" y el listado de artistas que formaban los equipos rojo y azul, aunque participaron muchos más de los que aparieceron en el poster. Este fue impreso en el taller de serigrafía René portocarrero pegado por el propio Vizcaíno a a todo lo largo de la calle 23 desde La Rampa, al lado del Wakamba, en el muro frontal del Pabellon Cuba, en una de las columnas del cine Yara y en el muro que esta junto al cine Riviera, y en la casa del té de G y 23, donde me le sumé y bajamos por Avenida de los Presidentes hasta la Casa de la Música y el Museo de Artes Decorativas para terminar en la Casa de las Américas, donde pegamos el anuncio en una de las columnas de su entrada.

Finalmente jugamos pelota y no "corrió la sangre" ni recibimos la pronosticada pateadura, aunque fue una posibilidad muy tangible. Desde que entré al terreno, me di cuenta de que lo compartíamos con dos equipos que jugaban Soft-ball, vistiendo unos uniformes deportivos que me eran familiares de tanto pasar en la ruta 13 frente al terreno deportivo de Villa Marista. Ademas, alguien que había llegado bastante temprano cuando entré se me acercó a advertirme que los había visto antes de cambiarse, vistiendo el uniforme verde olivo. El momento de más tensión fue cuando nos avisaron que había un pintor en las gradas con la cara pintada como una bandera cubana, pero discretamente se le mandó a buscar y le pedimos que se limpiara la cara o se fuera porque su performance espontáneo podría traer consecuencias graves a todos los presentes.

Alrededor de las seis de la tarde decidimos concluír el juego -luego de haber maltratado el Baseball todo lo que quisimos y, sobre todo, de haber hecho nuestro statement-, dimos una vuelta al terreno con una tela desplegada que seguramente puso en tensión a los policías, para regresar a "en su lugar descansen" al leer las tres letras del lema deportivo nacional: LPV, (Listos Para Vencer) que en nuestras manos era entonces un texto irónico y que el tiempo se ha encargado de teñir de disímiles matices, que pueden abarcar del contrasentido a la profecía.




De izquierda a derecha, de pie: Peteco, Rubén Torres Llorca, Tonel, René Francisco, Nilo Castillo, Rodobaldo, ¿?, Pedro Vizcaíno, ¿?, Angel Delgado, Ernesto Arencibia, Alejandro López, Rafael López-Ramos, Glexis Novoa. Abajo, 2da fila: Abdel Hernández, Erick García, Eduardo Azcano, Iván de la Nuez, Angel Alonso, Ciro Quintana, David Palacios, 1ra fila: Carlos Michel Fuentes, Hubert Moreno, Luis Gómez, Eduardo Ponjuán y Ermy Taño Carrillo.(Foto de José A. Figueroa, originalmente publicada en el blog Glamour de occidente y en el blog de Emilio Ichikawa)


tomado de Los lirios del jardín

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